¿Cómo se practica la meditación mindfulness?



El mindfulness se desarrolla por medio de la práctica de la meditación. Con la suficiente constancia se convertirá en algo tan natural que ni siquiera necesitaremos estar pendientes detraer nuestra a atención al momento presente.

Existen muchas maneras de hacer meditación y siempre son distintas de las anteriores porque no existen dos momentos iguales.

Sin embargo, podemos distinguir dos formas de practicarlo:

  •          La meditación formal
  •          La meditación informal

Ambas tienen la intención de fortalecer y dirigir nuestra atención sobre lo que acontece ahora mismo en el lugar que estamos, sin juzgar, con apertura y amabilidad.

La práctica de la meditación formal

Esta es la práctica meditativa que la mayoría de las personas conoce en la que te sientas y cierras los ojos.

Con el mindfulness no se utilizan mantras ni visualizaciones, sino que se busca mantener la atención en elementos del momento presente.

Ejemplo de meditación formal:

La base de esta práctica es la respiración. Si se dispone de unos minutos para hacerla, la persona se sienta o acuesta en una posición cómoda y adecuada para la columna y cierra los ojos.

A continuación dirige su atención a su propia respiración. Se fija en la temperatura del aire entra y sale por su nariz, en la sensación del abdomen o el pecho cuando se expande con el aire, el tiempo entre una respiración y otra; y así continua, tratando de que los pensamientos u otras distracciones no desvíen su atención de la respiración.

La explicación anterior solo fue un ejemplo de una meditación formal basada en la respiración, pero hay otros enfoques. Además de la respiración, podemos enfocarnos en:

  •          El cuerpo.
  •          El entorno.
  •          Los sentimientos.
  •          Los pensamientos.

En algunos casos se focaliza en una sola cosa o se combinan con las demás. Al final todas van dirigidas a desarrollar la conciencia plena.

La práctica de la meditación informal

Otra forma de hacer meditación es en movimiento, en el día a día.

Poco a poco se desarrolla el hábito de traer la mente al momento presente, a aquello que hacemos, a lo que tenemos delante, sin perdernos los detalles de lo que ocurre en la maravillosa experiencia de vivir.

Entonces comenzamos a ser más conscientes de lo que comemos, la textura, el olor y el sabor de los alimentos se perciben más intensamente.



Sentimos cada paso que damos, la brisa que rosa nuestra piel, cada pensamiento que aparece, cada sentimiento que despierta, cada sonido de lo que nos rodea y contemplamos a persona en su totalidad, libre de juicios, brindando toda nuestra atención.


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